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Arianne V. Dómine.

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Arianne V. Dómine.

Mensaje por Invitado el Sáb 2 Oct - 21:21:41


Arianne Victoire Dómine Laurent

Información General

Edad
23 años.

Edad Real
134 años.


Fecha de transformación
-
Don
Mediante el tacto puede absorber la energía de quien lo desee y dejar con una asombrosa debilidad.

Controla la mente de los demás y con una aumentada concentración puede llegar a afectar sus acciones incluso.

Manipula y crea el fuego (algo natural en su especie) y el hielo. El ultimo no ve como un poder, simplemente lo usa cuando es necesario ya que lo considera opuesto a su ser.

Crea escudos de protección, para ello necesita una gran concentración que la debilita enormemente y por lo mismo evita usar este provechoso poder.

Puede leer las mentes y bloquearlas de la misma manera.


Procedencia
Paris – Francia.


Información descriptiva

Descripción Física
Hace honor a su parte inglesa puesto que el color de su piel lo refleja, de esta forma mantiene una tez blanca y de apariencia suave y cálida al tacto. Su estatura es mediana, compaginando de esa forma con cada uno de los rasgos que posee, su complexión es delgada y mantiene un abdomen plano al igual que unas aparentes frágiles extremidades.

Arianne es una mujer de extenuante belleza, eso no se puede negar, su anatomía es equilibrada y sensual, sin perder en su rostro ese rayo perdido de inocencia que no muchos logran conocer. Posee unas piernas largas y perfiladas, unas curvas pronunciadas al igual que unas caderas que no son del todo anchas, un busto del tamaño exacto, redondeado y que cubre con escotes misteriosos. Su clavícula es notoria y todo aquello termina con un cuello largo y fino.

Su rostro se asemeja a un ángel, comparación contradictoria pero que a ella le da igual puesto que ve su imagen como una mujer inmortal, como alguien más cuya belleza en una bendición y una maldición también, sin saber lo errada que puede llegar a estar en muchas cosas. Sus labios son delgados y sonrosados, carnosos a la vez, tiene una nariz pequeña y simétrica y unos ojos de color chocolate, su rostro ovalado se mantiene cubierto por una cabellera castaña, sedosa y brillante que irradia destellos dorados con los accidentales rayos del sol.

Spoiler:

Descripción Psicológica
Un confuso mar de emociones se cruza en la mente de Arianne siempre adecuado a la situación, aunque los torbellinos no evitan aparecer y descontrolarla cada vez que puede, pero su discreción puede más que ella y logra que estos altercados no se den con facilidad, solo si alguien llega a los límites de su persona, es en esos momentos donde se puede llegar a desear no conocerla totalmente.

Serena e inteligente. Piensa antes de actuar porque no le agrada en lo absoluto equivocarse así que elige las palabras adecuadas para modular y usar su audacia y persuasión con quienes trata, haciendo que queden bajo su control y no se atrevan a pensar que son superiores a ella. De igual forma odia las peleas y conflictos, son un hastió para ella y prefiere evitarlo bajo cualquier concepto, arreglando todo con su impecable carácter y cualquier conversación. Puede llegar a ser sarcástica pero solo lo aplica ante los seres que merecen humillaciones o tras una aparentemente divertida conversación. Enlazado a lo último le gusta disfrutar sus días a su manera, no sería una diversión infantil, o quizás sí pero a solas, prefiere en tales casos crear un ambiente con los pasatiempos que más les gustan y las personas adecuadas, los que verdaderamente se ganan su aprecio, amistad y benevolencia.

Realista y sincera. No duda ni lo piensa un instante cuando se trata de decir las verdades, de llevar a la realidad lo cierto y salir de un universo de fantasias, puede ser brusca en ello, pero le da igual, no se retracta y sabe que lo que sus labios afloran son palabras ciertas y no vagas líneas sin efecto alguno.

Es apasionada en lo que le gusta, en lo que verdaderamente la llama sin temor, por ello logra sus metas así esto tenga más obstáculos de lo que ella cree. No le gusta que la interrumpan cuando está sumida en sí misma, tiempo llega a enojarse, referido a esto solo puede llegar a tocar su ira aquel que le haga un daño irremplazable, ella misma tiene sus métodos para suplantar ese sentimiento y sin embargo hacer saber que no es bueno que la tomen como una figura más. Por ello es valiente y no teme, o por lo menos no piensa en hacerlo, es una mujer independiente que puede sobrevivir por sí misma.

Educada de igual forma, no le gusta perder ese toque de elegancia que desde su vida mortal le fue inculcado. Una mujer culta e inteligente que satisface sus dudas y cada día se nutre mas y mas de conocimientos y costumbres. Le atrae el saber de cada cosa que es un misterio para ella.

Pero algo que no muchos saben, muy dentro de ella, casi irreconocible y únicamente visto por los que la conocen realmente; Arianne es una mujer en todo su significado. Es un ser que guarda dentro de sí la sensibilidad y la inocencia que alguna vez tuvo, un rayo de luz que ilumina su sendero en medio de la oscuridad, sin embargo lo cubre, lo mantiene oculto tras las murallas de frialdad que ha creado al pasar de los años y que ella asegura que nunca serán derribadas por nadie y que seguirá siendo la misma imagen de Arianne Dómine que un día se creó.


Información Familiar

Padres
Armand Dómine: Alto miembro del palco político de Francia, un duque de gran fama que tenia lo necesario para ascender a puestos más altos. Un noble desde nacimiento y con una sangre real marcada por los años y las jerarquías de su pasado.

Marie ¨Roseelene¨ Laurent: Cortesana de uno de los más acaudalados burdeles de Francia, famosa por su belleza y su hermosa voz.


Hermanos:


Historia
Armand Dómine era todo lo que una mujer podría desear en 1836, un hombre de alta cuna con una belleza deslumbrante y una elegancia envidiable, sumando a ello el interés que despertaba que podía dejar de ser un simple duque para convertirse en ¨la mano derecha¨ del rey por su notable inteligencia y aun así aumentar su fortuna. El hombre se centraba en sus viajes, en sus labores políticas sin mucho prestar atención a lo que lo rodeaba. Se daba la buena vida pero ninguna mujer le parecía lo suficientemente perfecta para ser suya, todas le parecían disfraces vacios que se cubrían con maquillaje para aparentar belleza y eso, notablemente, era algo que lo desconcertaba y hacia que el centro de su vida fuera su labor.

Una noche todo cambiaria para él, ya nada sería igual y eso estaba por verse. Abatido en su amplia mansión, Armand decide dar un ¨pequeño paseo¨ por las calles parisinas. Su desconcertado mayordomo se encarga de llevarlo personalmente a su destino y duda más al ver que su amo no le pide más que dejarlo en la entrada de un burdel. Si, uno de los lugares donde las mujeres pierden el pudor y los hombres recaen en sus más oscuros deseos. De esa manera el francés entra en el lugar, deslumbrado por la belleza hallada en un lugar de tan baja clase, sería una buena noche después de todo. Con su traje desacomodado bebe y sociabiliza aun más que con sus colegas refinados y de alta clase y entre tragos y mas tragos es cuando la ve, cuando ve a esa mujer sensual y divina, cuando ve a ese ángel caído de los cielos y vestido en hermosa lencería, puesto en una bandeja de plata solo para él. Ansioso no espera mas y decide contratar sus servicios, la llamaban Roseelene pero sabía que ese no era su verdadero nombre. Sin importar más pasan una buena noche entre suspiros placenteros y el caer de las incomodas prendas, las estrellas fueron testigos de la piel y el deseo que esas dos figuras se demostraron comenzando con solo una mirada.

Armand iba más seguido y ya no era poco común que pasara las noches lejos de su hogar. La inglesa era su fascinación y la quería para él, incluso los servicios de la mujer se dirigían únicamente a él a pesar de ser varios años más joven que el importante mandatario. Una noche intensa vivieron ambos y los cuerpos sudados reposaban en un lecho de sabanas de seda de intensos colores, fue la primera vez que Rose no quiso que se fuera, sin embargo lo dejo ir con una extraña sensación.

Los meses pasaron y la cortesana había desaparecido, le decían a Armand que estaba en su ciudad natal por algunas variaciones en documentos, este estaba desesperado y ya no veía la hora de encontrarse con ella, sin embargo espero y así pasaron los días, los meses, se estaba resignando y no quería, ansiaba su cuerpo y sus gemidos al tomarla, se enloquecía y ya ni su concentración se dirigía al trabajo, la maldecía pero al mismo tiempo se martirizaba al hacerlo. Exactamente pasaron dos meses hasta que sus fuentes le informaron que la mujer había vuelto y que necesitaba verlo, solo esas palabras fueron necesarias para que Armand fuera al lugar a encontrarse con ella, al burdel que había sido su hospedaje durante tantas noches. Subió las escaleras rápido y perdiendo cualquier rastro de educación, abre la puerta y sus ojos se abren como platos al ver lo que presencio; la mujer de sus tormentos, esa figura divina, cubierta con un largo albornoz y un bulto en lo que antes era un plano abdomen figura de sus deseos.

No podía ser, no lo creía, el, un alto político había embarazado a una prostituta, era obvio y no podía negarlo, sabía que ella era solo de él y que ningún otro la había tocado. No dijo más y se retiró, cualquier pasión oculta había sido borrada y los llamados de la mujer no fueron escuchados al momento que menciono a su cochero que lo llevara a su hogar sin siquiera llevar unos minutos en el burdel.

Pensó que hacer e invento las mil y un opciones referidas a ese bebe, a su hijo, golpeo la pared en busca de respuesta que llovieron enseguida en su cabeza. Sí, eso haría, no hizo caso al golpe y rápidamente hizo todo lo necesario. Los mejores médicos fueron a ver a Rose y ella se ilusionaba con cada pensamiento que podía indicarle que él sentía algo más que vagas pasiones y lujurias. Los meses pasaron con la rapidez ansiada por el padre que no visito aquel local desde el dia de la noticia. Extrañada, el ánimo de Roseelene iba desmejorando y para mas los dolores de parto llegaron a los ocho meses, no fue un trabajo complejo y el bebe salió sano y salvo…era una niña. Con los ojos nublados la cortesana esperaba a su hija la cual no se le fue dada, esta se levanto con las pocas fuerzas y su corazón se destrozo al ver los ojos de su compañera negarle que la niña no estaba, que se la habían llevado.

Armand se encargo de ello, su heredero o heredera no se criaría, ni siquiera tendría la idea de quién era su madre, ya la tetra estaba armada, la mujer incluso desaparecería en quien sabe qué lugar. Con una sonrisa radiante, y abandonando cualquier pensamiento, recibió a su hija envuelta en un fino traje infantil de color blanco, observo sus rasgos y los ojos de la pequeña se abrieron con lentitud, eran de un gris claro, como los de su madre. Con un golpe en el pecho, superable para él, Armand la llamo Arianne.

La niña creció en un ambiente maravilloso, cursando en las mejores escuelas y teniendo todo lo que quería, material y emocional. La visión de su madre era de una doncella de gran fortuna que murió dándole a luz, incluso una pintura de una mujer parecida a ella (que bajo ninguna circunstancia era la morena cortesana) reposaba en la biblioteca. Su padre era su figura máxima y celestial, ella creía que todo lo que él decía y que su bienestar estaba en sus manos, lo amaba, era su sol, su mayor astro. Su adolescencia la convirtió en una mujer hermosa, más bella que las doncellas que ve el sol a diario, viajo hacia el extranjero y conoció el mundo en toda su amplitud, aprendió de culturas e hizo grandes amigos.

Al volver termino sus años universitarios y fue entonces cuando conoció al que ella llamaba ¨el hombre de su vida¨; Sebastien Marion. Un chico al igual que ella, con alegría dentro de sí, gran inteligencia, fortuna y que la amaba infinitamente. El cortejo propio no se hizo esperar y el padre gustoso acepto cada una de las muestras de amor que el joven rendía a su hija. Era feliz, lo tenía todo y agradecía por aquella vida que mantenía. Los meses pasaron y algunos años también, al tener 22 años la pareja decide casarse y unirse en santo matrimonio ante los ojos de Dios.

Francia vestía de júbilo ese día y una joven entraba por la noche a la Catedral del brazo de su padre, vestía un traje blanco bordado por altos diseñadores, parecía una diosa, y una mirada de complicidad se cruzo entre ella y su padre antes que este la entregara al novio con una sonrisa. Estaba lista para dar ese paso, para ser feliz y sentirse completa, estaba frente a sus amigos, frente a su familia y a sus seres queridos, dispuesta a dar el ¨si acepto¨ cuando algo sucedió, alguien entro con brusquedad por las puertas, era una mujer, una mujer de largo cabello negro y…ojos grises. Armand la conocía muy bien e intento avanzar cuando la desquiciada dama vestida con harapos saco un pequeño cuchillo, Arianne fue cubierta por su esposo y antes de que alguien hablara la mujer alzo la voz y lo conto todo…absolutamente todo. La mente de Arie se separo de su cuerpo, no reaccionaba y al parecer solo tenía oído para las palabras de la que hacía llamarse Roseelene, las lagrimas empezaron a caer, intento ver a su padre pero este le huía con dolor y odio, apretó el brazo de su esposo y por ultimo alzo los ojos para solo comprobar que su mirada era la misma, que mantenía el mismo iris que la doncella, que esa era su madre.

No espero más, el dolor la carcomía, el odio se sembraba en ella y simplemente salió huyendo, corrió y corrió con todas sus fuerzas, incluso la guardia y su esposo no pudieron detenerla. No sabía a dónde iba, lo cierto es que habían arboles que la golpeaban y lastimaban, rasgaban sus ropas y la hicieron tropezar hasta caer y ver de lejos un acantilado. Sus ojos rojizos vieron ese rayo de luz, escucho la marea y estuvo segura que ahí residía su salvación. Camino con dificultad hasta llegar al extremo de la caída, veía todo y un grito alto broto de sus labios, un grito desgarrados y de dolor, rompió el costoso vestido, no quedo rastro del elaborado peinado y su cuerpo padecía de cortes y roces por las caídas y los obstáculos, no lo pensó mas, no dudo y antes de ver la luna en lo más alto del cielo, cayo.

Arianne no supo del dolor, el agua la invadió hasta lo más profundo de su ser y solo recuerda una fuerza oscura, algo que la envolvió y la llevo a un universo paralelo donde solo se hallaba ella, sin dolores y heridas. Curiosa y con su corazón oprimido dio un paso atrás cuando una figura poderosa y terrorífica se acerco a ella, le hablaba de una oportunidad, de una vida eterna, de que confiaba en sus capacidades para ser una figura útil y poderosa en el inframundo, le recalco sus odios y temores y eso impulso a la joven que decidida acepto, de ahí se convirtió en ello, en un demonio, un demonio muy poderoso.

El olvido la tomo y el odio la acogió. Actualmente vive entre el inframundo y el mundo mortal, en la lucha de la continua toma de poder, en la batalla de vencer lo que impulsa su odio propio, en la propia búsqueda de quizás…algo más.


Información extra

Apodo
Arie.


Hobbie
Lectura de libros de su interés.
Pintura en lienzo.
Tocar el violín cuando esta a solas.
Caminar bajo la lluvia o al aire libre.


Odio
La hipocresía.
El miedo.
Las tormentas.
Los sapos.
Las serpientes.
La ignorancia.
Los que hablan sin pensar.


Gustos
La nieve.
Las noches estrelladas.
Las obras de teatro o buenas proyecciones.
La música.
Invitado

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